22.06.2002 Origenes y objetivos del Foro Social Mundial
Francisco Whitaker*
En los comienzos de 1998 se hizo pública la propuesta de un Acuerdo Multilateral de Inversiones – más conocido como AMI o, en inglés, como MAI que sería firmado por los países más ricos del mundo, para después ser ‘propuesto’ –en la práctica impuesto- a los demás países del mundo. Este Acuerdo venía siendo discutido en secreto en el marco de la OCDE, con la pretensión de constituirse en una especie de Constitución Mundial del Capital, que le daría todos los derechos –especialmente en el Tercer Mundo donde serían realizadas las ‘inversiones’- y casi ningún deber. El periódico francés Le Monde Diplomatique divulgó ampliamente una primera denuncia realizada en los Estados Unidos por el movimiento ‘Public Citizens’, liderado por Ralph Nader, a través de un artículo firmado por una abogada del movimiento, Lori Wallach. La reacción a los absurdos que ese Acuerdo contenía hizo surgir un movimiento social de protesta que, al final de 1998, llevó a Francia a retirarse de las negociaciones, lo que acabó por impedir que el Acuerdo fuese celebrado.
Una de las entidades promotoras de la movilización fue la ATTAC –inicialmente Asociación por la Tasa Tobin de Ayuda a los ciudadanos, actualmente asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras para Ayuda a los Ciudadanos- que comenzaba en aquel momento a tomar forma en Francia, también a partir de una propuesta realizada en ese sentido por el mismo Le Monde Diplomatique. El objetivo de esa asociación-que hoy reúne dos decenas de millares de adherentes en Francia y otros países, e hizo que nacieran otras ATTACs en el resto del mundo, inclusive en Brasil –era luchar por la concreción de la propuesta de tasación de los movimientos de capital especulativo realizada por el Premio Nóbel de Economía James Tobin, como forma de controlar su actual libertad absoluta de circulación a escala mundial, con las consecuencias que conocemos.
A partir de las articulaciones que esos hechos ayudaron a realizar por todas partes, entre aquellos que no aceptaban la posibilidad de un mundo enteramente controlado por los intereses del capital, fueron siendo organizadas diferentas manifestaciones contrarias a ese tipo de globalización. Las que fueron más famosas, por las repercusiones que tuvieron en los medios de comunicación, fueron Seattle contra la OMC, Washington contra el FMI y el Banco Mundial, y recientemente Praga, que llevó a los representantes gubernamentales allí reunidos a que cerraran su encuentro un día antes de lo previsto.
Hace unos veinte años los dueños del mundo se venían encontrando en un Foro al que dieron el nombre de Foro Económico Mundial, que se realizaba en Davos, pequeña ciudad y lujosa estación de esquí en Suiza. Organizado por una entidad que hoy es una gran empresa, el actualmente reúne, una vez por año –además de los encuentros regionales que también comenzó a promover- a quien puede pagar 20.000 dólares para escuchar las grandes cabezas pensantes al servicio del capital y conversar con ellas, así como escuchar también críticos a la globalización en curso, invitados a participar para legitimar el Foro. Se puede decir que es en Davos –que atrae corresponsales de todos los grandes periódicos del mundo, entre los cuales, sistemáticamente, nuestro amigo Clovis Rossi– que se construye la teoría y se va avanzando en la práctica de la dominación del mundo por el capital, dentro de los parámetros del neoliberalismo.
Fue mientras todo esto estaba aconteciendo que algunos brasileños pensaban que se podría iniciar una nueva etapa de resistencia al pensamiento hoy hegemónico en el mundo. Pero además de las manifestaciones de masas y protestas, parecería posible pasar a una etapa propositiva, de búsqueda concreta de respuestas a los desafíos de construcción de ‘otro mundo’, en que la economía estuviese al servicio del ser humano y no al revés. Economistas y otros universitarios opuestos al neoliberalismo ya venían realizando, en Europa, encuentros denominados ‘Anti-Davos’. Lo que se pretendía sin embargo era que eso. Se proponía realizar otro encuentro, de dimensión mundial y con la participación de todas las organizaciones que se venían articulando en las protestas masivas, orientado hacia los social –el Foro Social Mundial. Este encuentro tendría lugar, para darle una dimensión simbólica al inicio de esta nueva etapa, durante los mismos días del encuentro de Davos de 2001, pudiendo a partir de ahí repetirse todos los años, siempre durante los mismos días en que los grandes del mundo se encontrasen en Davos.
Pero quien tuvo esta notable idea –no se la habría discutido anteriormente con otras personas- fue nuestro amigo Oded Grajew, que me la propuso cuando nos encontramos en Francia, en febrero de este año. Resolvimos llevarla juntos al director de Le Monde Diplomatique, también presidente de ATTAC en Francia, Bernard Cassen, para ver si la idea sería aceptada fuera de Brasil.
Cassen se entuciasmó y propuso que realizáramos el Foro en Brasil. Para él, tenía que ser en el Tercer Mundo –por su efecto simbólico- y en Brasil que estaba entre los países con mejores condiciones de acoger un Foro de este tipo. Fue de él también la propuesta de realizarlo en Porto Alegre, capital de un estado que se viene tornando cada vez más conocido en todo el mundo por sus experiencias democráticas y de lucha contra el neoliberalismo. Cassen nos lanzó de vuelta el desafío: si éramos capaces de organizar el Foro, tendríamos no solamente el apoyo de su periódico sino también de las organizaciones que en el mundo se venían manifestando contra el capital.
De regreso en Brasil comenzamos a verificar qué entidades se disponían a aceptar ese desafío y asumir esa enorme tarea. El 28 de febrero se reunieron en San Pablo representantes de las 8 entidades que firmaron un ‘Acuerdo de cooperación’ para la realización del Foro social Mundial, cuya primera edición será realizada en Porto Alegre del 25 al 30 de Enero de 2001: ABONG –Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales ATTAC - Acción por la Tributación de las Transacciones Financieras en Apoyo a los Ciudadanos; CBJP - Comisión Brasileña Justicia y Paz, de la CNBB; CIVES - Asociación Brasileña de Empresarios por la Ciudadanía; CUT - Central Única de los Trabajadores; IBASE - Instituto Brasileño de Análisis Socio Económicos; CJG - Centro de Justicia Global; MST - Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.
En marzo una comitiva de esas entidades viajó a Porto Alegre, para consultar a Olivio Dutra y a Raúl Pont sobre la disposición de los gobiernos del estado y el municipio de recibir el Forum, a partir del principio de que quien lo promovería no serían esos gobiernos sino las entidades de la sociedad civil que asumieron la propuesta. Con la respuesta positiva del Gobernador y del Prefecto, se pasó a trabajar con la mayor rapidez posible para organizar y viabilizar efectivamente ese nuevo encuentro mundial, invitando inclusive otras organizaciones de la sociedad civil para constituir un Comité Brasileño de Apoyo al Foro.
Por sugerencia de Cassen, a finales de junio una comitiva de las entidades viajó a Ginebra, donde estarían reunidas, en una ‘cúpula’ alternativa a la Cúpula Social de la ONU ‘Copenhagen + 5’, gran parte de las organizaciones que se estaban articulando por todo el mundoen las manifestaciones contra el neoliberalismo. Se abrió espacio para que presentáramos nuestra que fue muy bien recibida –el vice-gobernador de Río Grande del Sur, Miguel Rossetto, viajó también a ginebra para confirmar el apoyo que Río Grande del Sur daría al Foro- y se constituyó, en esa ocasión, un Comité Internacional de Apoyo al Foro.
Desde aquel momento hasta ahora estamos en una carrera contra el tiempo, para asegurar la presencia de participantes de todo el mundo, con cuotas fijadas para cada continente y tipo de actuación. La programación definida prevé dos tipos de dinámica: paneles por la mañana –cuatro simultáneos durante los cuatro días, cada uno con cuatro panelistas y un presidente, elegidos entre los grandes nombres de la lucha contra el pensamiento único; y de talleres por la tarde, organizadas por los propios participantes, en la primera parte de las tardes para intercambio de experiencias y debates, la segunda parte de las tarde para reuniones de articulación. Están previstas también sesiones para testimonios de personalidades vinculadas a diferentes tipos de lucha, y un gran programa paralelo en la ciudad de Porto Alegre, para todos aquellos que no puedan participar directamente del Foro, abierto solamente a las personas designadas e inscriptas por las organizaciones sociales.
El Foro no tiene carácter deliberativo, y no se gastará tiempo, por lo tanto, para discutir las comas de un documento final. El será un inicio de un proceso de reflexión conjunta, a nivel mundial, en torno de los cuatro ejes abordados en los paneles de las mañanas: la producción de riquezas y la reproducción social; el acceso a las riquezas y la sustentabilidad; la afirmación de la sociedad civil y de los espacios públicos; el poder político y la ética en la nueva sociedad. Para cada uno de esos ejes fueron formuladas preguntas para las cuales tenemos que conseguir respuestas y, para cada una de las preguntas, una serie de temas que tienen que ser considerados.
Lo que se pretende es abrir un espacio –cada año una nueva profundización- para una reflexión también ‘globalizada’, para la búsqueda de alternativas al modelo que nos está dominando. En realidad el I Foro Social Mundial será un primer paso, pero un primer paso enteramente nuevo, que está logrando una repercusión creciente en todo el mundo. Esperamos que esa repercusión asegure efectivamente el inicio de una nueva etapa en la lucha contra la sumisión del ser humano a los intereses del capital.
*Artículo publicado en Correio da Cidadania, del 2 al 9 de diciembre, edición 222 Traducción al español de Corina Echavarría